Cómo gestionar la ansiedad por comer y la culpa después de los festivos


Descubre cómo gestionar la culpa y la ansiedad por comer que aparece después de los festivos y la desconexión con nuestro interior que nos lleva a comer más, y a tomar decisiones a la desesperada.


Nota: Al final del artículo, tienes una meditación de perdón guiada por mi. 

¿Cómo han ido estos días festivos? Espero que te hayan sentado fenomenal y hayan sido nutritivos.

Aunque por las fechas que son, quizás ahora mismo, a punto de retomar la rutina -o iniciada ya-, empieza a invadirnos la culpa, los remordimientos, el estrés…. y junto con ello, la ansiedad por comer.

Es posible también que durante los días pasados, las cosas no hayan sido fáciles, agradables, reconfortantes. Quizás todo lo contrario.

Nos sentimos decaídas  porque que hemos comido mucho más de lo que pretendíamos o nos habíamos propuesto.

Porque hemos vivido momentos incómodos, recibido comentarios desconsiderados e inapropiados.

Porque nos hemos subido a la báscula -Sí, aunque nos hayan dicho que no lo hagamos, ha sido un impulso a la desesperada. Y no, no lo podemos evitar aunque sepamos que luego nos sentimos fatal-

O porque un atracón nos ha invadido de repente, y nos ha dejado como dice la canción de Rozalén “desnudas frente al mar”; y vulnerables y cabizbajas frente a un nuevo año en el que nos habíamos prometido mil  y una cosas. Ilusiones que, en dos días, ya nos hemos comido.

Y nos juzgamos duramente como si fuéramos lo peor de este planeta. Y juzgamos duramente lo que hemos hecho: como una recaída, como haber ido hacia atrás, como el gran fracaso.

Y ni es una recaída ni es un fracaso por varios motivos. Vamos a verlo:

Cuando lo que nos sucede es un síntoma:


Si lo que nos sucede es un síntoma, no lo podemos controlar conscientemente, por mucho que nos rebelemos ante esta idea.

Un síntoma es aquello que podemos ver, que se expresa en la superficie, en lo externo pero que está expresando un desajuste interno, necesidades en un plano más profundo.

Así, si nuestra relación con la  comida (y con nuestro cuerpo) es tormentosa, una conducta alterada con la comida, un TCA… por mucho que nos hayamos llenado de consejos y tácticas, es totalmente natural que no lo hayamos podido llevar a cabo.

Ojo, por favor, porque si no somos conscientes de esto, tratar de seguir consejos o planes que no podemos, puede retraumatizarnos y seguir reforzando las creencias de “no soy capaz” “soy un desastre” “nunca lo lograré”.

Y con ello, seguirnos culpando por lo que nos sucede y como consecuencia, seguiremos castigándonos comiendo o con conductas autodestructivas.

Cuando no es cierto, no somos culpables.

El síntoma reforzado como hábito:

Y si llevamos mucho tiempo viviendo con el síntoma, lo más probable es que se haya reforzado como un hábito.

Con lo cual, además de las causas que lo originan, se refuerza por un proceso neurológico que mantiene la conducta/síntoma.

También,  podemos habernos identificado con él: “Yo soy así”. (y no me sé imaginar sin él).

Esta identificación, puede provocar o reforzar que lo mantengamos de forma inconsciente. Aún por mucho que conscientemente queramos -y deseemos con todas nuestras fuerzas- solucionarlo.

Si esto te sucede...

Quiero decirte que no es tu identidad.

Te sucede algo desde hace mucho tiempo, se manifiesta un síntoma en ti pero no eres esto.

Estás siendo hoy y ahora, porque quizás es la única manera que has encontrado para canalizar los conflictos que te atormentan.

Quizás fue la mejor manera que encontraste en la infancia para sobrevivir en un entorno hostil. Y quizás ni lo recuerdes, pero te animo a que no te rindas, ni te lo creas, y que si esto resuena en ti, busques ayuda para reencontrarte a ti misma, ese ser real y puro que hay por debajo del síntoma.

No es cuestión de echarle ganas, voluntad, disciplina, organización:

Llevamos tantos años escuchando mensajes reduccionistas del tipo:solo es cuestión de voluntad y metodología, solo es cuestión de querer hacerlo…que han calado hondo.

Así que, si te estás diciendo que no tienes fuerza de voluntad, que te estás auto-engañando o poniendo excusas, que no te esfuerzas suficiente... no es así.

Detrás de todo esto, hay un mundo por descubrir y otro por desbancar repletos de juicios, falta de empatía, incomprensión, y también de oportunismos.

Es duro y se requiere el apoyo de las personas que nos rodean porque lo último que necesitamos es que nos digan constantemente que estamos gordos y que deberíamos hacer dieta. Nos vemos todos los días en el espejo.

CUIDADO CON LAS ESTRATEGIAS DE MARKETING EMOCIONAL

Además de todo esto, quiero avisarteDurante estos días, vamos a ver por todos lados consejos, consejos y más consejos, crueles y avispados mensajes publicitarios que nos harán sentir culpables y mucho peor que muy mal, por lo mal que lo hemos hecho.sobre cómo bajar de peso, cómo compensar los excesos, detox infernales.

Junto con ofertas de: dietas de todo tipo, productos, tratamientos, desintoxicaciones…

Sentiremos internamente que después de lo malas niñas que hemos sido, hay que pagar una gran penitencia. Y pasar hambre. Aquello de: Para lucir, hay que sufrir.

Nos van a bombardear con mensajes estratégicamente seleccionados para tocarnos allí donde nos duele.

Las tácticas poco éticas de márketing emocional de algunos profesionales, aprovechan nuestra situación, y nos hacen conectar con "el dolor" para que tomemos decisiones compulsivas motivadas por él. 

​Nos impulsan a comprar aprovechándose de nuestro sufrimiento y  desesperación.

CÓMO SALIR DE ESTO Y NO CAER EN SUS REDES

Ahora podemos estar arrepentidas, con culpa, malestar y rabia por lo comido o por lo hecho o no hecho durante los días Festivos.

Pero desde la distancia lo único que podemos hacer es aprender. Esta es la oportunidad. No es un fracaso.

Regodearnos en la culpa, los lamentos, la rabia y el enfado ahora no nos sirve para nada más que para intoxicarnos, generarnos ansiedad y castigarnos...

Y ser más vulnerables a los oportunistas malhechores.

¿Qué te parece si transformamos la potencia de todas estas emociones para empezar a caminar en otra dirección con el bagaje y la sabiduría de la experiencia de todo aquello que no nos ha servido anteriormente?

La fuerza de todas estas emociones es increíble cuando podemos impulsarla hacia fuera como motor para pasar a la acción.

En cambio, cuando no la canalizamos correctamente, toda esa energía, en vez de ir hacia fuera de una forma constructiva, se dirige hacia dentro de una forma devastadora.

Y ¿sabes qué? El dolor es un gran maestro.

Ahora podemos darle un nuevo sentido a todo lo vivido y empezar un nuevo camino -y casi un nuevo año- transformando el dolor en aprendizaje y la experiencia en bagaje.

Aceptar, respirar, soltar:

Así, si lo aceptas, lo respiras y vuelves a hacer lo que hacías antes, todo vuelve a la normalidad.

Pero qué difícil, ¿verdad?

Suena muy bien y tiene todo el sentido, pero cuando estamos inmersas en la obsesión, cuando esto va en contra de creencias que tenemos arraigadas y de un entorno que nos empuja a los métodos de adelgazamiento rápido que nos harán lucir perfectas...

¡No es tan sencillo!

Lo sé, te entiendo y te acompaño en esto. Es por esta razón que he escrito este post. ¿Me sigues leyendo y vemos cómo hacerlo?

LA SERENIDAD, LA AMABILIDAD, LA COMPRENSIÓN Y LA COMPASIÓN: BUENAS CONSEJERAS

Quiero tranquilizarte. Si nos enfocamos en soltar el estrés y la tensión, y volvemos a nosotras... ¡Nos protegemos de estas artimañas!

Pero lo mejor es que ¡Volveremos al equilibrio! En todos los sentidos. Nuestro cuerpo posee potentes mecanismos de autoregulación.

Si lo cuidamos, y cuidarlo es seguir nutriéndolo de la mejor forma que sepas, respetando al máximo que puedas tus señales de hambre y saciedad, etc. él mismo se autoregula y se encarga del peso.

Lo vemos más adelante.

Pero, ¿Cómo lograr hacerlo cuando estamos ansiosas y enfadadas con nosotras mismas?


En primer lugar, con una actitud bondadosa y un trato amable, compasivo y comprensivo.

Esto nos ayudará a retomar esta nueva etapa con ligereza, fluidez y afrontar las vicisitudes del camino y de la propia vida de forma fructífera.

La idea es tratarte como lo harías con tus amigas del alma, con tus seres queridos.

Seguro que con ellos, relativizas más y les comprendes. Seguro que los apoyas cuando las cosas van mal y los abrazas. ¿Por qué a ti no?

Abracémonos:

Al mismo tiempo, abrazarnos a nosotras mismas, nos conduce a conectar con la serenidad necesaria y los recursos internos para llevar a cabo acciones coherentes, saludables, respetuosas y sostenibles.

Nos ayuda a salir del drama y observar desde otra perspectiva: una más justa, más real, más ecuánime.

Desde este lugar también podemos comprender que lo que hemos hecho estos días Festivos, no es grave, al contrario: ¡es normal!. 

O bien, sí es cierto que podemos haber hecho sobreingestas y haber tenido atracones.

Desde este lugar podemos saber que hemos hecho lo que hemos podido, que es algo que no podemos gestionar, y darnos cuenta, quizás que precisamos ayuda profesional.

Y así, dar el paso a cultivar una relación equilibrada, duradera, amorosa, saludable y respetuosa con nosotros mismos, con nuestras relaciones, nuestro cuerpo, los alimentos y las emociones.

Esto nos conducirá a pasar del sufrimiento a la aceptación, después a la satisfacción y a lograr una estabilidad y un equilibrio en todos los sentidos.

No digo que haciéndolo la consecuencia directa será adelgazar, no, sino que solucionaremos las carencias desde dentro.

Trabajar lo necesario en todos los niveles: psicológicos, sociales, etc. atendiendo los vacíos con soluciones reales, satisfaciendo lo durante tanto tiempo insatisfecho y no poniendo un parche físico el cual,  además, se deteriora con el tiempo.

¿Y qué haremos entonces?

Con este proceso hacia dentro, volvemos a nosotras. Y dejamos de huir de nosotras mismas, de nuestro cuerpo, de buscar desesperadamente una solución externa a algo cuyo único antídoto es interno.

Es precisamente esta desconexión lo que nos ha llevado a realizar estrategias compulsivas de automejora, manteniéndonos ancladas en una rueda de hámster.

Cesamos la búsqueda impulsadas desde el miedo, el rechazo y el desamparo, para dirigirnos hacia el amor, hacia nuestro templo y lugar de seguridad.

Y nos encontramos. Nos recuperamos. Y es únicamente desde este encuentro, que podemos sentir y “escuchar”, lo que verdaderamente es bueno para nosotros, para nuestro cuerpo.

Es en este momento en el que podemos enfocarnos en una Salud global, multidimensional, que va mucho más allá que un peso, que una talla.

Y para cada uno, conllevará acciones, efectos y resultados distintos en forma, pero lo mismo en esencia: Un cultivo de una Salud, Bienestar y Plenitud profundo, permanente y sostenible.

Asimismo, es importante recordar que el peso de nuestra salud recae sobre lo que hagamos la mayor parte del tiempo, la mayor parte del año. No sobre lo que hayamos hecho en una semana o cuatro días.

Pero... ¿Por qué? ¡Esto no es posible!  Me voy a engordar y tengo que privarme y rebajar todo lo que he ganado estos días, los turrones, dulces…

NUESTRO CUERPO ES SABIO Y, ADEMÁS, SE AUTOREGULA

Nuestro cuerpo posee mecanismos de autoregulación, aunque creamos que podemos controlarlo conscientemente, él es más listo.

Su único fin es la supervivencia y tiene potentes mecanismos fisiológicos para la regulación.

Y en términos de metabolismo, es como un termostato.

Así, si lo vivimos con normalidad y volvemos sencillamente a hacer lo que hacíamos antes de los Festivos, tanto nuestro cuerpo como nuestra salud, volverán al  equilibrio.

No hemos de empezar de ni la locura de la plancha y las alcachofas:

Así que ahora no se trata de empezar de 0, sino de seguir caminando por el camino que íbamos.

Y tratar de soltar las emociones intensas que aparecen de la interpretación sesgada de lo que hemos hecho.

Aunque nos parezca impensable y una vergüenza, forma parte del mismo proceso, del mismo camino.

No es ni bueno, ni malo, esto son etiquetas que le atribuimos, quizás es desagradable.

Pero lo que sí es es una una fuerza interna que es tuya y que necesita ser atendida y puedes usarla para tomara acciones coherentes y dirigidas hacia tu bienestar.

Las emociones auténticas tienen una gran energía y, si las atendemos, nos ayudan a movernos y a hacer cambios en nuestra vida.


Y si resulta que ya no andábamos por un camino muy saludable al llegar a la Navidad, entonces esta energía puede ser usada para empezar a tomar acción y dar pasos para iniciar un estilo de vida nutritivo y equilibrado, en todos los sentidos.

Esto es lo que, antes o después, nos llevará un nivel óptimo de Salud global, dentro del cual, un estado emocional saludable y equilibrado.

LA CULPA, LA AUTOEXIGENCIA, TOMAR DECISIONES DESDE LA DESESPERACIÓN:

Si ahora nos cargamos con autocríticas, culpa y exigencias y nos dejamos embriagar por el volcán en erupción de la rabia, la culpa y la frustración, nos bloquearemos. 

Y cuando nos bloqueamos, se nos anulará la razón.

¿Qué significa esto? No podemos pensar bien, quedamos a merced de un estado de alarma, instintivo, preso del pánico y los impulsos. 

Cuando estamos bloqueadas emocionalmente, estamos anulados cognitivamente.

A partir de aquí, nos invade un torrente de pensamientos negativos hacia nosotras mismas y hacia nuestro cuerpo.

Y esto nos lleva a tomar decisiones impulsivas desde la desesperación.

¿Cuáles son estas decisiones?

Las mismas que nos han llevado anteriormente al sufrimiento y al bucle del malestar: dietas extremas, planes de ejercicio casi inhumanos, choques innecesarios...

Nos vamos directas a el método más estricto que haya como una forma de penitencia, expiar la culpa como autocastigo y para bajar lo más rápido posible estos kilos que sentimos que hemos cogido estos días.

Lo cual, es falso. Podemos hincharnos, podemos sentirnos más pesadas, con sensación de empacho… pero en dos semanas no hemos podido subir kilos y kilos sin límite.

Esta situación nos lleva directamente al desequilibrio. 

Las consecuencias serán precisamente aquello que no deseamos, aquello de lo que huimos:

Más ansiedad. comer de forma impulsiva, estado anímico bajo...  

Pero también nos puede traer otra consecuencia. Algo que precisamente no queremos y huimos a toda costa de ello.

Eso que nos genera más culpa todavía, una profunda sensación de vergüenza, y de que “hay algo malo en mí”.

Eso que, en realidad, es nuestra salvación: el síntoma.  El recurso que nuestros sistema usa como medida de afrontamiento de todo este malestar: El atracón.

Vamos directas a la nevera o la despensa para apagar el fuego interno y acallar lo más rápido posible todas esas voces, tapar el malestar y el autocastigo de “te lo mereces por haber comido tanto, ahora vas quedarte así de gorda”

Y nos metemos de nuevo en el bucle.

PODEMOS SALIR DE ÉL, VOLVER A RECONECTAR CON NUESTROS RECURSOS Y PAZ INTERIOR.


Así que desde la experiencia y con todo mi amor, te animo a que respires, y trates de observar desde fuera lo que te está sucediendo.

También, que comprendas lo que te sucede y que haces lo que puedes con los recursos que tienes, que puedes usar lo que te ha sucedido para aprender y para iniciar un nuevo camino.

Te comparto una máxima que comparto con las personas que acompaño:

Si te cuidas, comes saludable y nutritivo porque te quieres y quieres a tu cuerpo, él te responderá como mejor pueda y se encargará de lo que pueda. Si haces dieta porque lo odias o lo rechazas, más se desequilibrará.

Y te comparto un recurso, que es una meditación de perdón, que espero pueda ayudarte.


Y ten presente que si necesitas ayuda, acompañamiento ¡aquí estoy!. Puedes elegirlo de forma individual o en grupo.

También puedes seguirme en mis redes sociales Instagram y Facebook donde realizo directos semanales de Preguntas y Respuestas para atenderos.

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Un abrazo lleno de cariño y mucha luz.

Hasta la próxima,

Sandra.

Sandra Navó

Soy Psiconutricionista Integrativa creadora del Método SANNA y escritora del libro​ Adiós a las dietas. ​Llevo 15 años acompañando a miles de personas de todo el mundo a conocerse a través de su relación con la comida, a creer en ellas mismas, a que su cuerpo recupere el equilibrio hormonal y funcione en su máximo rendimiento, y con ello, desplegar todo su potencial. Ayudo a personas que están sufriendo por su cuerpo, por su forma de comer a que se liberen del sufrimiento, de las dietas, del malestar, de la ansiedad por comer y que se sientan por fin que son capaces de tener las riendas de su alimentación y de su vida. ¿Conectamos?

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error: ¡Heeeey! No me copies : ( ¡Trabajo muy duro para crear contenido! Si te interesa lo que escribo, puedes compartirlo ; ) Muchas gracias y que trabajes bien