Testimonios

feliz

TESTIMONIOS CON ALMA, PERSONAS INSPIRADORAS

P.T 51 años Motivo de Consulta: Adelgazamiento

«Hola Sandra,

Vull donar-te les gràcies pel teu suport durant aquests últims mesos en que he estat fent dieta.

A consulta em preguntes com em trobo i jo sempre et dic que bé, molt bé. Però bé no és suficient per descriure el meu estat, no només físic, també mental. Estic motivada a seguir cuidant-me, contenta pels progressos que faig i pels resultats obtinguts, animada perquè el meu cos respon davant l’esforç, il·lusionada davant els avenços que faig, preparada per seguir endavant,…

He perdut 19 quilos , em sento esplèndida. Seguint les teves recomanacions vaig començar a caminar, ara ja corro i, qui sap? Potser … volar? ;))))))

Tot i que reconec una part d’esforç personal, segur, segur, segur que sense els teus savis consells, el teu suport, la teva guia i , en general la teva companyia, el resultat no seria el mateix.

Moltes, moltes gràcies.

Un petó ple de gratitud.»

A.A 35 años Motivo de Consulta: Adelgazamiento, Coaching Nutricional, Nutrición Deportiva Resultado: Adelgazamiento de 60 kg cambio total de composición corporal con aumento de masa muscular y disminución de grasa de un 40 % a menos del 20%

«Pensar en todo lo que ha pasado en mi vida en estos tres últimos años es algo extraño y como he llegado hasta aquí, pues porque un día decidí ponerme a dieta.

Jamás me había planteado adelgazar ni hacer ningún tipo de dieta, todo el mundo me lo decía pero mi cabeza no lo tenía claro. Un día mi cabeza decidió dar el paso y gracias a una amiga que tenemos en común conocí a Sandra.
Lo primero que yo tenía que saber era si era de mi confianza si creía que ella me podía ayudar, después de conocerla e ir hablando me di cuenta que si, que ella me ayudaría a conseguir las cosas.

Pero no tenía muy claro el objetivo, no sabía el número de kilos que podría o tendría que bajar el único objetivo que tenía claro en mi cabeza era que había decidido empezar una dieta y dar ese paso. Conociéndome solo una cosa tenia clara, que había decidido emprender ese reto personal y haría todo lo posible por conseguirlo, nunca me plantee si era fácil o difícil solo que había que conseguirlo. Vengo de un mundo de la competición y era marcarme un objetivo más en la vida pero este no de carácter deportivo. Y como se dice vulgarmente “Querer es poder “ o por lo menos intentarlo con todas las fuerzas.

Para mi empezar la dieta no fue tan duro, era un cambio de hábitos, un cambio de costumbres a la hora de comer y sobretodo aprender a comer. Cada semana cuando iba a revisión me animaba ver que poco a poco iba perdiendo, ver como la gente te lo nota y sobretodo tu misma te lo notas. Mira que yo no me encontraba mal de salud pero te encuentras más ágil y sobretodo aumenta tu autoestima aunque tú creas que no lo necesitas y que ya te quieres así.

No se me hizo para nada una dieta pesada, pues me di cuenta que no era una cuestión de hacer una dieta aburrida, sino de aprender a comer alimentos apetecibles pero que sus calorías no fuesen súper elevadas. Aprendí a comer, a cocinar aunque viva sola, a comer cocina sana y a volver al mercado.
Os puedo asegurar que cada día que pasa es un esfuerzo que lo haces con ilusión porque ves los resultados poco a poco. Por todo ello solo puedo dar las gracias a mi amiga por darme a conocer a Sandra y a Sandra que es un cielo de nutricionista que te ayuda y está ahí siempre.
No es esfuerzo porque se hace con ilusión, se dice esfuerzo, yo no lo creo es un camino hacia una recompensa.
Gracias
»

C.V 26 años Motivo de Consulta: PSICONUTRICIÓN/ COACHING

«Cuando pienso en un testimonio de superación me viene a la mente personas que han superado un cáncer, un desahucio por una enfermedad casi mortal o incluso naufragar en mar abierto durante meses o perderse en medio de una montaña angosta. Bien, yo no he tenido cáncer –espero que así siga, toquemos madera cómo bien dice la gente- pero he superado una gran enfermedad para el alma: el rencor a uno mismo. He naufragado muchos años de forma metafórica, entre mil secretos callados a voces, mil palabras susurradas por miedo a materializarlas e incluso mil mentiras que me auto imponía. Cuando empecé esta aventura estaba un poco reacia a la idea de que alguien pudiera ayudarme a superarme y mejorar, que una persona que conocía lo básico de mi podría ayudarme a perdonar y perdonarme muchas cosas. Y es que, como bien dice Gandhi, una de las diez cosas para cambiar el mundo es saber perdonar y perdonarse.

Cuando comencé mis primeros pasos a la mejora me sentía vacía, una carcasa, un robot disfrazado de persona que era autómata, mecánico, no sentía ni padecía. Una de mis películas favoritas es el club de la lucha ya que la filosofía de Tyler Durden es la filosofía que tenía entonces: perder toda esperanza te hace libre. Pero, ¿qué es una persona sin sueños ni esperanzas? Alguien vacío y automatizado. ¿Eso es lo que deseaba? Para nada y mucho menos. En la primera sesión tenia mil heridas abiertas, un gran dolor en mi pecho que no lograba sacar de dentro. Llore, mucho, demasiado, me dolía la cabeza de tanto llorar, mis mejillas estaban rojas de la vergüenza de llorar frente a alguien. Aun no recuerdo cuando fue la última vez que llore frente a alguien antes de esa primera sesión. Siempre trence mi dolor para que no parecer vulnerable y débil, cosas que ahora admito que soy y, oye, ¡no podría ser más feliz siéndolo!

Siempre he pensado que las personas somos cómo paredes, algunas son coloridas y con mil fotografías y recuerdos que te inspiran, que te invitan a mirar, a preguntarte que ocurrió en esa instantánea que tienen colgada por bandera. Sin embargo hay personas que tienen la pared blanca, un monótono y aburrido color blanco que no te invitan a mirar, preguntar o sentir curiosidad. Bien, siempre pensé que era el segundo caso, mi pared era completamente blanca en el momento en que me rompí por completo y no sabía cómo seguir adelante. No me gustaba la gente, hasta el punto de parecer una persona antisocial porque la sola idea de hablar me agotaba por completo. Podía pasarme días, semanas y meses sin la necesidad de hablar, ¡yo que siempre fui una de esas personas que hablan hasta por debajo del agua! ¡Cuánto me castigo la vida para llegar a ese punto en que solo buscaba cómo autodestruirme de forma elegante sin que nadie lo notara! Pero tras la primera sesión descubrí que mi pared tenía un bonito fondo blanco, brillante, claro, puro y de allí adornaban pequeñas pinceladas que eran casi imperceptibles para mis ojos. Un pájaro – está vez no estaba enjaulado cómo siempre pensé que era yo- una foto del ser que más amor me ha dado en la vida –y al que más he amado en mi vida- mil trazos abiertos que necesitaban ser unidos –y aún estoy uniendo poco a poco pero con buen ritmo y firmeza-. ¡No os podéis imaginar el cambio en tan solo una sesión!, ¿cómo se lo puede creer alguien si tan si quiera me lo creía yo misma?

Todos tenemos miedo y nervios a lo desconocido, yo también lo tenía antes de entrar por primera vez a esa habitación que la adornaba una luz tenue que hacía que la habitación fuera cálida, esos nervios que sentía al hecho de enfrentarme a algo desconocido se fueron rápidamente, recuerdo que mis manos temblaban de los nervios y miedo que tenía a la idea de emprender este camino al conocimiento y superación. Estaba aterrada, pero tan pronto salir de allí todo ese miedo se transformó en una sonrisa, ¡una sonrisa en mí, quien nunca sonreía! Siempre lo he dicho, cuando una persona vuelve de vacaciones siempre vuelve con la curvatura de los labios de la manera contraria en la que se fueron, siempre –queramos o no- una sonrisa adorna nuestro rostro cuando tenemos una nueva anécdota para explicar y sobretodo: al ver a nuestros seres queridos tras tantos días fuera. Tan pronto salir de la primera sesión sentí que volvía a casa, al fin, tras mucho tiempo fuera de está. Fue entonces cuando comprendí la frase “el amor es volver a casa tras mucho tiempo fuera”. Al fin empezaba a apreciar lo que tenía, a recordar con felicidad lo que se fue y sobretodo: apreciarme a mí misma.

Siempre me mire al espejo con asco, siempre me sentí el patito feo, el paria de la sociedad, el ultimo mono de mi propia vida. Mil pensamientos que me autoimponía y me empequeñecían. ¿Hasta qué punto una persona “cuerda”-porque admitámoslo, nadie está cuerdo por completo- puede vivir con pensamientos que solo sirven para auto flagelarse y sobrevivir a ello? Sé que cómo yo hay muchas personas allí, tal vez tú que estás tras esta pantalla, leyendo estos pensamientos que dejo fluir, te sientes así. Perdido, desamparado, la vida te ha hecho daño, sientes que no sirves para nada, que malgastas aire que otra persona podría aprovechar, que jamás lograras hacer nada con tu vida… que te sientes solo. Pues bien, quiero que sepas que aquí hubo una persona así, una chica triste que se moría por hacer sonreír a los demás, sin importar cómo. Una personita que ocultaba sus ansiedades, miedos y neuras en un enorme saco lleno de piedras que no le permitía caminar apenas. Aquí hubo una persona cómo tú a la que la vida le trato mal, le arrebato lo que más quería y siempre vivió sin una buena estrella, porque soy un claro ejemplo de que nací estrellada. Y al igual que siempre ponía una risa en todo lo malo que me ha pasado para amortiguarlo, tú también has llegado a sentir alguna de las cosas que he dicho, ¿o me equivoco? Pues bien, ahora que he cruzado el rio y conozco ambas partes puedo deciros: nunca es tarde para mejorar y crecer sin parar, con fuerza, pintando tu pared de mil colores, momentos, recuerdos, notas, risas y, para que negarlo, lagrimas. Llorar no te hace débil, pedir ayuda no te hace ser vulnerable, mejorar no significa que vas a cambiar. Porque para lo único que no hay solución es para la muerte –o al menos por ahora- y el caos es arte.

Tal vez sirva de inspiración a alguien, tal vez otras personas no logran comprender muchos de estos pensamientos, pero si de algo estoy segura en esta vida en que lo mejor que he podido hacer es emprender este camino donde he aprendido que amarse a uno mismo con sus virtudes y defectos es lo más bonito y hermoso que puede llegar a hacer una persona en su vida. Así que si alguna vez te has sentido perdido, inmóvil por culpa de tu saco de piedras, si has sentido que no sirves de nada solo quiero decirte que eres perfecto en tu imperfección, que eres una bellísima persona, que eres un diamante en bruto, que eres fuerte con todas tus debilidades, que solo hay un límite y este es el cielo. Si yo creo en ti, ¿por qué tú no puedes creer un poco más en ti?, si yo he logrado superar todos esos fantasmas que habitaban en mi corazón y he hecho frente a los gigantes que habitaban en mi alma, ¿por qué tú no puedes hacerlo? Insisto en que no serás más débil si pides una guía, y más si tienes una fantástica guía cómo la que he tenido yo que ha logrado que superara mis miedos y mi gratitud hacia ella es casi tan grande a todo el cariño que siento por ella. Si yo lo hice, ¿por qué tu no?»

Sabadell, 6 de abril de 2015

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TESTIMONIOS CON ALMA, PERSONAS INSPIRADORAS

P.T 51 años Motivo de Consulta: Adelgazamiento

«Hola Sandra,

Vull donar-te les gràcies pel teu suport durant aquests últims mesos en que he estat fent dieta.

A consulta em preguntes com em trobo i jo sempre et dic que bé, molt bé. Però bé no és suficient per descriure el meu estat, no només físic, també mental. Estic motivada a seguir cuidant-me, contenta pels progressos que faig i pels resultats obtinguts, animada perquè el meu cos respon davant l’esforç, il·lusionada davant els avenços que faig, preparada per seguir endavant,…

He perdut 19 quilos , em sento esplèndida. Seguint les teves recomanacions vaig començar a caminar, ara ja corro i, qui sap? Potser … volar? ;))))))

Tot i que reconec una part d’esforç personal, segur, segur, segur que sense els teus savis consells, el teu suport, la teva guia i , en general la teva companyia, el resultat no seria el mateix.

Moltes, moltes gràcies.

Un petó ple de gratitud.»

A.A 35 años Motivo de Consulta: Adelgazamiento, Coaching Nutricional, Nutrición Deportiva Resultado: Adelgazamiento de 60 kg cambio total de composición corporal con aumento de masa muscular y disminución de grasa de un 40 % a menos del 20%

«Pensar en todo lo que ha pasado en mi vida en estos tres últimos años es algo extraño y como he llegado hasta aquí, pues porque un día decidí ponerme a dieta.

Jamás me había planteado adelgazar ni hacer ningún tipo de dieta, todo el mundo me lo decía pero mi cabeza no lo tenía claro. Un día mi cabeza decidió dar el paso y gracias a una amiga que tenemos en común conocí a Sandra.
Lo primero que yo tenía que saber era si era de mi confianza si creía que ella me podía ayudar, después de conocerla e ir hablando me di cuenta que si, que ella me ayudaría a conseguir las cosas.

Pero no tenía muy claro el objetivo, no sabía el número de kilos que podría o tendría que bajar el único objetivo que tenía claro en mi cabeza era que había decidido empezar una dieta y dar ese paso. Conociéndome solo una cosa tenia clara, que había decidido emprender ese reto personal y haría todo lo posible por conseguirlo, nunca me plantee si era fácil o difícil solo que había que conseguirlo. Vengo de un mundo de la competición y era marcarme un objetivo más en la vida pero este no de carácter deportivo. Y como se dice vulgarmente “Querer es poder “ o por lo menos intentarlo con todas las fuerzas.

Para mi empezar la dieta no fue tan duro, era un cambio de hábitos, un cambio de costumbres a la hora de comer y sobretodo aprender a comer. Cada semana cuando iba a revisión me animaba ver que poco a poco iba perdiendo, ver como la gente te lo nota y sobretodo tu misma te lo notas. Mira que yo no me encontraba mal de salud pero te encuentras más ágil y sobretodo aumenta tu autoestima aunque tú creas que no lo necesitas y que ya te quieres así.

No se me hizo para nada una dieta pesada, pues me di cuenta que no era una cuestión de hacer una dieta aburrida, sino de aprender a comer alimentos apetecibles pero que sus calorías no fuesen súper elevadas. Aprendí a comer, a cocinar aunque viva sola, a comer cocina sana y a volver al mercado.
Os puedo asegurar que cada día que pasa es un esfuerzo que lo haces con ilusión porque ves los resultados poco a poco. Por todo ello solo puedo dar las gracias a mi amiga por darme a conocer a Sandra y a Sandra que es un cielo de nutricionista que te ayuda y está ahí siempre.
No es esfuerzo porque se hace con ilusión, se dice esfuerzo, yo no lo creo es un camino hacia una recompensa.
Gracias
»

C.V 26 años Motivo de Consulta: PSICONUTRICIÓN/ COACHING

«Cuando pienso en un testimonio de superación me viene a la mente personas que han superado un cáncer, un desahucio por una enfermedad casi mortal o incluso naufragar en mar abierto durante meses o perderse en medio de una montaña angosta. Bien, yo no he tenido cáncer –espero que así siga, toquemos madera cómo bien dice la gente- pero he superado una gran enfermedad para el alma: el rencor a uno mismo. He naufragado muchos años de forma metafórica, entre mil secretos callados a voces, mil palabras susurradas por miedo a materializarlas e incluso mil mentiras que me auto imponía. Cuando empecé esta aventura estaba un poco reacia a la idea de que alguien pudiera ayudarme a superarme y mejorar, que una persona que conocía lo básico de mi podría ayudarme a perdonar y perdonarme muchas cosas. Y es que, como bien dice Gandhi, una de las diez cosas para cambiar el mundo es saber perdonar y perdonarse.

Cuando comencé mis primeros pasos a la mejora me sentía vacía, una carcasa, un robot disfrazado de persona que era autómata, mecánico, no sentía ni padecía. Una de mis películas favoritas es el club de la lucha ya que la filosofía de Tyler Durden es la filosofía que tenía entonces: perder toda esperanza te hace libre. Pero, ¿qué es una persona sin sueños ni esperanzas? Alguien vacío y automatizado. ¿Eso es lo que deseaba? Para nada y mucho menos. En la primera sesión tenia mil heridas abiertas, un gran dolor en mi pecho que no lograba sacar de dentro. Llore, mucho, demasiado, me dolía la cabeza de tanto llorar, mis mejillas estaban rojas de la vergüenza de llorar frente a alguien. Aun no recuerdo cuando fue la última vez que llore frente a alguien antes de esa primera sesión. Siempre trence mi dolor para que no parecer vulnerable y débil, cosas que ahora admito que soy y, oye, ¡no podría ser más feliz siéndolo!

Siempre he pensado que las personas somos cómo paredes, algunas son coloridas y con mil fotografías y recuerdos que te inspiran, que te invitan a mirar, a preguntarte que ocurrió en esa instantánea que tienen colgada por bandera. Sin embargo hay personas que tienen la pared blanca, un monótono y aburrido color blanco que no te invitan a mirar, preguntar o sentir curiosidad. Bien, siempre pensé que era el segundo caso, mi pared era completamente blanca en el momento en que me rompí por completo y no sabía cómo seguir adelante. No me gustaba la gente, hasta el punto de parecer una persona antisocial porque la sola idea de hablar me agotaba por completo. Podía pasarme días, semanas y meses sin la necesidad de hablar, ¡yo que siempre fui una de esas personas que hablan hasta por debajo del agua! ¡Cuánto me castigo la vida para llegar a ese punto en que solo buscaba cómo autodestruirme de forma elegante sin que nadie lo notara! Pero tras la primera sesión descubrí que mi pared tenía un bonito fondo blanco, brillante, claro, puro y de allí adornaban pequeñas pinceladas que eran casi imperceptibles para mis ojos. Un pájaro – está vez no estaba enjaulado cómo siempre pensé que era yo- una foto del ser que más amor me ha dado en la vida –y al que más he amado en mi vida- mil trazos abiertos que necesitaban ser unidos –y aún estoy uniendo poco a poco pero con buen ritmo y firmeza-. ¡No os podéis imaginar el cambio en tan solo una sesión!, ¿cómo se lo puede creer alguien si tan si quiera me lo creía yo misma?

Todos tenemos miedo y nervios a lo desconocido, yo también lo tenía antes de entrar por primera vez a esa habitación que la adornaba una luz tenue que hacía que la habitación fuera cálida, esos nervios que sentía al hecho de enfrentarme a algo desconocido se fueron rápidamente, recuerdo que mis manos temblaban de los nervios y miedo que tenía a la idea de emprender este camino al conocimiento y superación. Estaba aterrada, pero tan pronto salir de allí todo ese miedo se transformó en una sonrisa, ¡una sonrisa en mí, quien nunca sonreía! Siempre lo he dicho, cuando una persona vuelve de vacaciones siempre vuelve con la curvatura de los labios de la manera contraria en la que se fueron, siempre –queramos o no- una sonrisa adorna nuestro rostro cuando tenemos una nueva anécdota para explicar y sobretodo: al ver a nuestros seres queridos tras tantos días fuera. Tan pronto salir de la primera sesión sentí que volvía a casa, al fin, tras mucho tiempo fuera de está. Fue entonces cuando comprendí la frase “el amor es volver a casa tras mucho tiempo fuera”. Al fin empezaba a apreciar lo que tenía, a recordar con felicidad lo que se fue y sobretodo: apreciarme a mí misma.

Siempre me mire al espejo con asco, siempre me sentí el patito feo, el paria de la sociedad, el ultimo mono de mi propia vida. Mil pensamientos que me autoimponía y me empequeñecían. ¿Hasta qué punto una persona “cuerda”-porque admitámoslo, nadie está cuerdo por completo- puede vivir con pensamientos que solo sirven para auto flagelarse y sobrevivir a ello? Sé que cómo yo hay muchas personas allí, tal vez tú que estás tras esta pantalla, leyendo estos pensamientos que dejo fluir, te sientes así. Perdido, desamparado, la vida te ha hecho daño, sientes que no sirves para nada, que malgastas aire que otra persona podría aprovechar, que jamás lograras hacer nada con tu vida… que te sientes solo. Pues bien, quiero que sepas que aquí hubo una persona así, una chica triste que se moría por hacer sonreír a los demás, sin importar cómo. Una personita que ocultaba sus ansiedades, miedos y neuras en un enorme saco lleno de piedras que no le permitía caminar apenas. Aquí hubo una persona cómo tú a la que la vida le trato mal, le arrebato lo que más quería y siempre vivió sin una buena estrella, porque soy un claro ejemplo de que nací estrellada. Y al igual que siempre ponía una risa en todo lo malo que me ha pasado para amortiguarlo, tú también has llegado a sentir alguna de las cosas que he dicho, ¿o me equivoco? Pues bien, ahora que he cruzado el rio y conozco ambas partes puedo deciros: nunca es tarde para mejorar y crecer sin parar, con fuerza, pintando tu pared de mil colores, momentos, recuerdos, notas, risas y, para que negarlo, lagrimas. Llorar no te hace débil, pedir ayuda no te hace ser vulnerable, mejorar no significa que vas a cambiar. Porque para lo único que no hay solución es para la muerte –o al menos por ahora- y el caos es arte.

Tal vez sirva de inspiración a alguien, tal vez otras personas no logran comprender muchos de estos pensamientos, pero si de algo estoy segura en esta vida en que lo mejor que he podido hacer es emprender este camino donde he aprendido que amarse a uno mismo con sus virtudes y defectos es lo más bonito y hermoso que puede llegar a hacer una persona en su vida. Así que si alguna vez te has sentido perdido, inmóvil por culpa de tu saco de piedras, si has sentido que no sirves de nada solo quiero decirte que eres perfecto en tu imperfección, que eres una bellísima persona, que eres un diamante en bruto, que eres fuerte con todas tus debilidades, que solo hay un límite y este es el cielo. Si yo creo en ti, ¿por qué tú no puedes creer un poco más en ti?, si yo he logrado superar todos esos fantasmas que habitaban en mi corazón y he hecho frente a los gigantes que habitaban en mi alma, ¿por qué tú no puedes hacerlo? Insisto en que no serás más débil si pides una guía, y más si tienes una fantástica guía cómo la que he tenido yo que ha logrado que superara mis miedos y mi gratitud hacia ella es casi tan grande a todo el cariño que siento por ella. Si yo lo hice, ¿por qué tu no?»

Sabadell, 6 de abril de 2015