¿Comes con ansiedad?

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LO QUE TODO EL MUNDO DEBERÍA SABER SOBRE CÓMO GESTIONAR LAS EMOCIONES Y CONTROLAR EL HAMBRE EMOCIONAL  


¿Quieres dejar de comer dulce pero no lo consigues de ninguna manera por mucho que lo intentes?

Si has respondido que si a alguna de las preguntas, es posible que el origen de tu problema con el peso o la dificultad de seguir una buena alimentación, sea por algún bloqueo emocional.

Cuando la sociedad nos "obliga" a estar bien siempre:

"Piensa en positivo, ríe, no te agobies, no te ralles, sé feliz, vive la vida, carpe diem, sonríe, yo invito (muy de moda), be healthy, anímate que son dos días, haz esto, haz lo otro..."

¿Cuantos mensajes de estos leemos y escuchamos al día? ¿Y cómo nos afectan?

Nos insisten en que tenemos que ser felices, super healthy, super mega happy "viva la vida"...

Tanto, que uno un día se despierta desanimado y parece que tenga que pedir hasta perdón. O se siente culpable por sentirse mal, lo cual empeora la situación.

Porque además de tanta teoría y “mandatos”, ¿Quién nos dice cómo conseguirlo?

Hemos aprendido que siempre debemos estar animados y sentirnos bien con la vida.

Sin embargo, no nos han enseñado que algo verdaderamente importante es el SENTIR. Sentir emociones desagradables también está bien. Y qué narices! ¡Es que es natural!

Porque si las reprimimos incentivad@s por tanto pensamiento positivo impuesto, estas emociones nos van a someter, enfermar...

Y no van a desaparecer no… van a aparecer en algún otro momento con más fuerza cual volcán en erupción.

Como dijo Carl Jung “Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma”.

Como todas las emociones, las emociones desagradables tienen su función, por eso no las llamo negativas.

La tristeza, el miedo la rabia... Son grandes maestros que la naturaleza nos ha dispuesto para ayudarnos a caminar por la vida, alertarnos de que algo no va bien y aprender.

Negar o no atender a estas emociones es una cuestión cultural que nos han ido imponiendo con el paso de los años.

"Callar y tapar con parches rápidos" cuerpo, boca y alma con medicinas, comida basura y adictiva y sonrisas forzadas.

También, ya des de bien pequeñitos, nos han enseñado a que no está bien enfadarnos ni tener rabia y hemos de calmarnos bien rápido y no causar demasiado alboroto.

También, se nos ha creado asociaciones inconscientes con la comida ¿Os suena el “come y calla”? o “anda no llores, toma este trozo de pan y cálmate.”

Lo que nos bloquea es lo mal que nos sentimos por sentir

Sara Forrellad, psicoterapeuta creadora de QILIMBIC® dice:

”Lo que nos bloquea no es sentir una emoción desagradable, sino que es lo mal que nos sentimos por sentir algo” afirma que “en esta sociedad donde la lógica está sobrevalorada y prevalece el uso del hemisferio izquierdo, el de la razón y el análisis, no está bien visto expresar las emociones y nos las comemos”; nunca mejor dicho.

Esto para mí, es el pan de cada día: Atender a personas que se comen las emociones a base de bocados de cualquier cosa rápida, rica en azúcares, harinas o lleno de adictivos.

Esto es el hambre emocional por no tener recursos para gestionar las emociones. ​

Tenemos una capacidad innata de hacer frente al dolor y todas las emociones tienen una función.

No nos enseñaron que tenemos una capacidad innata de hacer frente al dolor, y que nuestro cuerpo sabe hacerlo.

Cuando nos permitimos aceptar lo que sentimos, podemos liberar a nuestras emociones, nuestro cuerpo y nuestra alma se sienten limpios, libres y en equilibrio. 

"La enfermedad es la expresión que tiene el cuerpo de mostrar lo que la mente no ha llegado a comprender". Jung

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Nuestras sensaciones y emociones tienen como objetivo ayudarnos a vivir de manera consciente, a participar de nuestras vivencias y a aprender a confiar en la sabiduría de nuestro cuerpo.

Digamos que, con el tiempo, hemos ido desligándonos y menospreciando nuestra capacidad de autopercepción y hemos acabado sintiendo que estamos en una situación de emergencia constante que requiere de nuestra actuación inmediata.

Entonces es cuando en vez de vivir, sobrevivimos.

Cuando reprimimos las emociones, los sentimientos, lo que queríamos decir y no dijimos… NOS LO TRAGAMOS.

Literalmente.

Cabe la posibilidad que minutos después o al llegar a casa, al caer la noche, en soledad, nos traguemos unas cuantas pastas, unas galletas, un bol de helado o un paquete de algo...

Cualquier cosa que nos ayude a calmar toda esa efervescencia que no podemos sostener, ni sabemos gestionar.

Nadie nos ha enseñado a respirarlo y porque posiblemente es un volcán en erupción que se activó des de muchos años atrás.

No nos damos el permiso de sentir

En consulta acompañando a personas con hambre emocional, adicción a la comida, trastornos alimentarios, atracones, escucho frecuentemente:

No me permito llorar, lo asocio a debilidad” o “Tengo miedo a mostrarme como soy, a mostrar mis sentimientos de verdadSi yo lloro, quien tira adelante la familia? Me lo como y me lo trago todo yo”

La comida como válvula de escape

La comida, muchas veces, por no decir muchísimas, es una válvula de escape de todas esas emociones desagradables e incómodas.

Una forma de “desconectarnos” de lo que sentimos y de darnos placer, de llenarnos de ese vacío que sentimos y de conseguir rápidamente ese estado que tanto se nos pide: "Feliz y contento AL MOMENTO".

Palabras textuales extraídas de mis sesiones (con el permiso de la persona) :

Comer es mi recurso rápido y fácil cuando me siento mal, sé que no es lo mejor pero no puedo aguantarme esa sensación desagradable

“Si no tengo nada más que me satisfaga en la vida que la comida” “Si ha terminado el día y no he hecho nada y encima no me he dado un buen atracón, siento que es una m… de día, me siento vacía

¿Come cuando sientas hambre? 

Por otro lado, se nos dice también, que debemos comer cuando sintamos hambre. Si tampoco nos han enseñado a identificar la relación entre hambre verdadera y hambre emocional.

Come cuando sientas hambre… Sí, si has aprendido a escuchar tu cuerpo y estás en un estado de coherencia interna.

¿Cómo podemos comer, tal y como recomiendan, sólo cuando tengamos hambre si la mayoría no tenemos conciencia de nuestro cuerpo, ni de las señales que nos da, si ni lo escuchamos?

¿Y si ni tan solo podemos identificar el hambre real del emocional o el "hambre"de capricho?

¿O cuando la industria alimentaria nos añade sustancias que nos estimulan el “hambre” y en los anuncios televisivos hay mensajes subliminales que engañan nuestro cerebro y nos hacen creer que tenemos hambre cuando no es así?

(Y claro está, no nos entra hambre de zanahorias ni de pepinos, y porqué no decirlo también, de zumos verdes...)

Por tanto, ¿De verdad hemos de comer cuando tenemos hambre?


¿No sería mejor que primero aprendiésemos a saber de qué tenemos hambre realmente?

 ¿Tomar consciencia de nuestro cuerpo, de nuestros sentimientos y a escuchar sus señales?

¿ Aprender a identificar y a manejar las emociones y liberarnos de estrés y de cargas que no nos pertenecen para poder tener una relación saludable con la comida?


Además, yo añadiría un poco de dieta de información, de tele y de productos procesados llenos de adictivos.

Posiblemente este sería el momento en el que podríamos realmente comer lo que quisiéramos y cuando lo necesitásemos.

Estaríamos completamente regulad@s y podríamos seguir nuestro instinto que en realidad, es la mejor manera.

Os lo digo por experiencia propia, tanto personal como profesional:

Para tener una buena relación con la comida, además de un aprendizaje de alimentación en sí y desintoxicarse de aditivos, es imprescindible un aprendizaje en el manejo de emociones y liberarse de todo aquello que a uno le bloquea o le ha bloqueado en la vida.

Las emociones bloqueadas no sólo afectan a nuestra manera de comer…

Reprimirnos nos va enfermando poco a poco. Las dificultades no resueltas aumentan la tensión interna y pueden perjudicar la salud en todos los sentidos.

La imposibilidad de exteriorizar los sentimientos dolorosos aumentan el estrés físico, disminuye el sistema inmune, la presión arterial y la descarga de hormonas del estrés, cortisol adrenalina y corticoides.

Cabe decir que por más inri, son hormonas que además, provocan acumulación de grasa.

Pero...¿Cómo cambiar esto?

Ahora es posible que estés leiendo esto y diciendo “vale Sandra, entendido, si esto ya me lo sé o tiene mucho sentido, pero...¿¿¿¿cómo lo hagooooo para cambiarlo??? S.OS!!”

Aunque es un tema complejo y esto me daría para un libro entero, voy a intentar resumir y dar algunas claves que para mi son imprescindibles

Y cualquier duda que tengas, ya sabes que puedes contactarme ; ) 

1. Aceptación:

"El primer paso para el cambio es la conciencia. El segundo, la aceptación."

N. Branden.

En primer lugar, si ya has tomado conciencia y has aceptado cual es la situación,  ya has empezado.

Estos son los dos primeros pasos.

Pero me gustaría matizar el tema de la aceptación.

Cuando hablo con las personas que acompaño sobre la aceptación o en algunos talleres que he realizado, hay cierto revuelo.  

"Pero entonces, que? He de resignarme a ser como soy, a estar gorda y me he de querer así?"

Quiero aclarar dos cosas:


1. Que el amor a nosotros mismos no ha de depender del aspecto que tenemos pero si el amor que sentimos por nosotros va a influir directamente en él, puesto que contra más nos queramos, mejor nos vamos a cuidar y más querremos vernos bien.

2. Aceptar no es resignarse. No es lo mismo aceptar lo que nos pasa, que resignarnos con lo que nos pasa.

¿Cuál es la diferencia entre aceptación y resignación?

Son dos actitudes muy diferentes, ya que la resignación nos hará sufrir, ya que seguimos esperando que la situación sea de otra forma y no como es en la actualidad.


Cuando aceptamos, en cambio, asumimos la realidad, sin sufrir por ella, y eso nos permite liberarnos del bloqueo que nos mantiene atascados en la situación, cambiar nuestra vibración, atraer nuevas cosas, ampliar nuestra perspectiva y poder buscar mejores opciones en otro camino.

La idea de aceptación se refiere a que una persona aprende a vivir con sus errores; es decir, que acepta su pasado y de esta manera, puede encarar el futuro con una nueva perspectiva y aprovecha las oportunidades que brinda la vida.

Aceptar es dejar de pelearse con el pasado y dejar ir el resentimiento con la vida, con los demás y con uno mismo.

Es entender que todo lo que me pasó, pasó por algo y es una oportunidad para aprender y para crecer.

Aceptación es la integración de mi pasado, y de mi presente, e incluso de mi futuro. No tiene que ver con ninguna lucha, ni con un conflicto. Ni con desgastarse, ni con victimizarse ni sentir pena o auto-compasión de uno mismo "¿¿Porqué a mi??”

Cuando acepto la situación puedo responsabilizarme de la realidad que estoy viviendo y adoptar una actitud constructiva y productiva. Ocuparme en vez de preocuparme.

Resignarme comporta lamentarme y adoptar el papel de víctima, quejándome, o bien intentar resolver la situación desde el resentimiento con lo cual sigue siendo en un estado mental negativo, de desgaste y muy limitante.

Un hecho que ya ha sucedido no lo puedo cambiar y uno que está sucediendo en el presente, a veces tampoco. Pero lo que sí puedo hacer seguro es cambiar la interpretación mental que yo haga de ese hecho

“Aunque nada cambie, si yo cambio todo cambia .” Marcel Proust.

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Si mi interpretación del hecho me trae sufrimiento es que me he resignado. Si la interpretación del hecho me deja paz en mi interior es que lo he comprendido y aceptado.

A partir de aquí, es cuando paradójicamente me estoy abriendo a nuevas posibilidades de cambio y puedo dejarme sorprender de los cambios que puede haber en mi...

Puedes ver un post mío de facebook en el que hay un vídeo sobre la aceptación

2. “Estoy pasando por un mal momento” ¡Enhorabuena!

Aunque cuando estás dentro del "meollo" cuesta verlo y confiar...

"La verdad es que, probablemente, nuestros mejores momentos se dan a partir de sentirnos profundamente incómodos, tristes o insatisfechos.
Porque sólo en esos momentos, impulsados por nuestro malestar, es probable que salgamos de nuestra rutina y empecemos a buscar diferentes caminos o respuestas verdaderas
". M. Scott Peck (Psiquiatra y escritor americano).

3. Actitudes para el cambio:

Sensibilidad, autodisciplina, fortaleza, humildad, coraje y fundamentalmente un gran interés en generar un cambio, tener el compromiso con uno mismo de cambiar y estar dispuesto a hacer lo necesario para solucionar las causas de tus problemas es la conjunción necesaria para que lo anterior sea posible.

Cabe decir que todos tenemos estos recursos dentro y somos capaces de desarrollarlas y ponerlas en práctica.

4. Libertad vs. lucha

Escucho constantemente las expresiones y palabras: "lucha, sufrimiento, montaña cuesta arriba, esta carga que llevo, que arrastro, esta obligación, tengo que..."

No, no es esto. El cambio es des de la libertad, porque para esto es nuestra vida y decidimos sobre ella y sobre nuestra salud.

Aunque sí que es necesario un esfuerzo y mucha atención, nadie nos obliga a hacerlo.

¿No te das cuenta de lo desgastante que es luchar por algo que realmente no quieres o no te apetece?

¿Quieres cambiar? ¡Adelante.! ¿No quieres? Deja de luchar, relájate, acepta tu situación y disfruta. Es igual de lícito y respetable.

Todo está bien.

Esto sí, requiere mucha comprensión y acompañamiento porque en un proceso de cambio hay mucha incomodidad, resistencias, boicots, presión del entorno, las células pidiendo a gritos "esos chutes" de emociones o de sustancias a la que las tienes acostumbradas...

Y el Ego ahí..."dando-por-saco" con empujones para atrás y susurrándote al oído "pero tanto esfuerzo para qué, si no lo vas a lograr, quédate como estabas que ya estabas bien..."

Y todo esto se suma a que puede que te encuentres peor que antes y encima no tienes nada tangible a lo que agarrarte para darte seguridad de que va a funcionar.

Con toda esta oleada en contra como si fueras nadando por un río a contracorriente... no, no es fácil y requiere algo de tiempo, mucha atención y acompañamiento..

Precisamente por ello, ese esfuerzo, ha de ser invertido para algo que valga realmente la pena y que se quiera con toda el alma.

Pero esta manera de cambiar, producto de la comprensión que tiene que ver con el no esfuerzo y con la no lucha, dan lugar a un proceso, no de sufrimiento, sino de aprendizaje y crecimiento personal.

También, a una vida plena, con paz interior y libertad.

5. Escuchar al cuerpo:

Después, lo importante es escuchar a nuestro cuerpo y no huir de lo que le ocurre. Atenderlo, observarlo, escucharlo y ser capaces de resolver aquello que hemos intentado mantener dormido durante tanto tiempo.

¿Cómo hacerlo?

Cómo ya he dicho, muchas enfermedades son el resultado o la consecuencia directa de un cúmulo de emociones reprimidas durante cierto tiempo.

Hemos aprendido a vivir en alerta de forma permanente, lo cual nos impide tomar verdadera conciencia de lo que acontece en nuestro cuerpo.

¿Por dónde debemos empezar?

Por algo tan sencillo como puede ser preguntarte cada mañana cómo estás, cómo te sientes.

Por favor, evita decirte el típico “bien…” con media sonrisilla forzada (a veces casi que chirría como una puerta con bisagras oxidadas…) que decimos tantas veces cada día que hasta lo tenemos automatizado.

Respira profundamente y respóndete con sinceridad y honestidad. 

Date un tiempo cada día para observar tu cuerpo y darte cuenta de cómo te sientes, cuál es tu estado de ánimo, si hay alguna parte de tensión en tu cuerpo.

Si estás cansad@, descansa.

Si tienes ganas de llorar, prueba de hacerlo.

Nota tus reacciones, tu respiración y tu corazón.

Escucha a tu interior, lo que ocurre dentro de ti… Por ejemplo, según me vas leyendo, tu respiración se hace más rápida o más lenta, hay alguna reacción en tu cuerpo. ¿Lo sientes?

Puedes probar con mi centro de recursos grauitos donde te ofrezco meditaciones para ayudarte en esta labor de escuchar al cuerpo.

6. Aprender a identificar nuestras emociones:

Según la Psicóloga Silvia Russek Reconocer nuestros sentimientos es el primer paso para nuestro bienestar y felicidad. Sólo reconociéndolos, podemos controlarlos, manejarlos y empezar a solucionar la situación que los está provocando.”

Por el momento, os dejo dos enlaces de artículos dónde podéis encontrar muy buena información:

       --> Identificar y expresar nuestras emociones

         -->9 vídeos para educar emociones

Para los papis que quieran empezar a educar a sus hijos en este tema, lo cual recomiendo totalmente como algo imprescindible.

7. Cortar el vínculo emocional con la comida. Hambre real y hambre emocional:

Uno de los primeros pasos para romper el vínculo emocional con la comida es tomar conciencia y aprender a distinguir entre el hambre emocional y el hambre normal, el fisiológico, el instinto primario de alimentarse...el de siempre vaya.


¿Sabéis diferenciar el hambre emocional y el hambre física (fisiológica?)

Os dejo algunos tips para diferenciarlos:

El hambre emocional:

· No responde a horarios, aparece de repente, en cualquier momento (Aunque acabes de comer)

· Es abrumador, desesperante, urgente y te reclama ciertos tipos de alimentos: chocolates, galletitas, helados, fast-foods...

· Responde a emociones desagradables: aburrimiento, soledad, tristeza, frustración, ira...o para autocastigarse o castigar a otra persona. También pueden ir vinculada a festivos o emociones agradables o asociado a personas fallecidas ( “como mucho pan porque me recuerda a mi madre” o “las patatas fritas de mi abuela que me cuidaba tanto”)

· En general, viene acompañado de sentimientos de culpa, verguenza y frustración.

· Se prefiere comer en soledad y normalmente escondido.

· Es como “un pozo sin fondo”; un vacío que no se llena por mucho que se coma.

Foto de:www.saludesencial.org

Foto extraída de: www.saludesencial.org

El hambre real (fisiológico)

· En general responde a horarios, esto es si llevas un ritmo de comidas normal y equilibrado.

· Va apareciendo de manera más gradual, no es urgente ni abrumador.

· Responde a la necesidad fisiológica de necesidad de nutrientes y energía, se puede sentir como una leve debilidad, ruido de tripas o sentir un ligero vacío físico en el estómago pero no desagradable (si no pasan muchas horas sin comer)

· Tampoco exige satisfacción inmediata (excepto si no has comido por muchas horas) y puede incluir cualquier tipo de alimentos y elecciones saludables.

· Se prefiere comer en compañía.

· Tiene una señal de plenitud con cantidades normales de alimentos.


Para empezar a distinguirla, podéis haceros dos preguntas:

¿Me comería una zanahoria o una manzana o algo sano?
¿Hace más de 3-4 horas que he comido?

Si la respuesta es si, seguramente será hambre física, la real. Por tanto, come un tentempié saludable.

Si la respuesta es no: Cierra los ojos y dedica un momento a respirar, a repasar lo sucedido en las últimas horas o en los últimos días.

Seguramente esto pueda darte una pista sobre lo que ha desencadenado ciertos síntomas.

¿Cómo puedo controlar mis impulsos de comer?

Puedes encontrar herramientas prácticas en mi post anterior, 12 trucos infalibles para calmar la ansiedad por comer y evitar el picoteo.

Si aún así, no consigues controlar los impulsos y la ansiedad continúa, entonces, tengo dos noticias para darte, primero “la mala”: no lo vas a solucionar con dietas.

Ahora la buena: SÍ TIENE SOLUCIÓN. ¡Te lo aseguro! (y te lo digo, por experiencia). Pero es necesario abordar esto que te ocurre de forma TOTALMENTE DIFERENTE.

En primer lugar, no tratar el sobrepeso ni la ansiedad como problemas.

En realidad, son síntomas que parten de un origen más profundo; pueden ser emociones, creencias inconscientes, traumas del pasado…o una mezcla de todo esto.

Entonces, si este es tu caso, hasta que no se liberen estas causas que provocan el sobrepeso o la ansiedad por la comida, no podrás adelgazar y/o tener una relación sana con la comida; o sí lo harás, pero es posible que recuperes el peso al poco tiempo.

Después de mi experiencia personal y profesional con más de 12 años atendiendo a personas, estudiando, investigando y buscando las causas del sobrepeso, cómo funciona nuestra mente, cayéndome y levantándome una y otra vez… voy reuniendo todo aquello que compruebo que funciona y sigo en ello día tras día.

Porque además de un deber de mejorar cada día, para mi es una pasión entregarme con cuerpo y alma a lo que he venido a hacer.

No os diré que es fácil y que hay días de todo en los que como persona que soy, tengo mis dudas y mis inseguridades, pero lo tengo claro que es mi pasión cuando me levanto y me acuesto con ello y en que no lo vivo como un “tener que ir a trabajar”, sino como mi vida.

Conclusión: Pensamiento positivo si, pero con el corazón alegre. De dentro hacia fuera.

Bien, por hoy termino con la conclusión de que el pensamiento positivo está muy bien. Claro que es mucho mejor que estar todo el día quejándose y teniendo pensamientos negativos.

Pero cuidado: Tener siempre dibujada en el rostro una sonrisa forzada y que todo vaya “súper bien” puede ser un arma de doble filo si lo que hacemos es aparentarlo, forzarlo pero no sentirlo. Os lo digo por propia experiencia… que luego viene el batacazo…

Cuando trabajemos nuestro interior y podamos utilizar los problemas con la comida y/o el peso como vías de autoconocimiento, expansión, sanación y desarrollo personal, es entonces cuando podremos llegar a un estado de equilibrio coherencia interna.

Será entonces también, cuando en vez de forzar una sonrisa con ojos tristes y escapar con la comida, con juegos, alcohol, drogas, compras, internet, etc. podremos sonreír des corazón, pensar en positivo sin forzar, y nutrir a nuestra alma con su alimento esencial: el AMOR.

En especial, el propio.

Me despido por hoy con este texto de Charles Chaplin:

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre…
…Autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es…
…Autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama…
…Madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es…
…Respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama…
…Amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es…
…Simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la…
…Humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama…
…Plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es…
…¡Saber vivir!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

Ahora te toca a ti, ¿qué te ha parecido este post? ¿Te ocurre algo similar? ¿Me lo cuentas en los comentarios?

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Sandra Navó

Psiconutricionista y Coach de Salud Integrativa. Enseño a utilizar la alimentación y los problemas de peso como vías de aprendizaje, autoconocimiento y crecimiento personal. ¿Conectamos también en facebook?

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Patricia - 21/06/2016

Verdaderamente imperdible! Me ayudó y puede ayudar a muchos más por eso lo compartí en Facebook!

Reply
    Sandra Navó - 26/06/2016

    Muchas gracias Patricia por tus palabras, que son verdadero alimento para el alma y para seguir trabajando para ofreceros lo mejor de mi. Un cariñoso saludo : )

    Reply
Laura - 19/06/2016

Muy buen artículo. Enhorabuena!

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